jueves, 23 de octubre de 2008

MARCIANOS



Hacía mucho, pero mucho calor cuando Felipe despertó. Y al abrir los ojos descubrió que algo muy extraño sucedía. Caminó entre los rayos de sol que se filtraban por la persiana y no pudo creer lo que estaba viendo: frente a él había un auténtico marciano. Lo miró en silencio y notó que el marciano movía la cabeza de un lado a otro y, mientras lo hacía soplaba vientos suaves y frescos. Entonces, Felipe sospechó que así hablaban los marcianos y se animó a soplar con fuerza. Los dos pasaron mucho tiempo charlando sobre cometas y platos voladores hasta que Felipe sintió sueño y volvió a su cama.
Un rato más tarde, su mamá entró al cuarto, apagó el ventilador y abrió las ventanas; para que el calor del verano abrace a Felipe que duerme con los pelos revueltos de tanto hablar con un marciano.

Ilustración: Andrea Gigante/ Relato:Chico Tinta.

2 comentarios:

AnDreA GigAntE dijo...

Uy Dani! justo paseando, con lo que me vengo a encontrar!! Felipe!...dónde andarán los otros personajes??...
Qué fue de la vida de ellos y sus respectivas historias/cuentos?

Alicia Susana Gómez dijo...

Y, los chicos nunca mienten. Si Felipe habló con el marciano, demostró, científicamente, su existencia. Yo misma he visto tantos marcianos en el colectivo, en el barrio de la Paternal, en el dormitorio de mis "sobrinosnietos", en un armario de la escuela. Hay uno, muy especial, que es amigo de un pibe que se llama Daniel. A veces, el marciano le presta su magia. Otras, Dani le regala la suya. Y así andan por la vida: Con una enorme valija llena de sueños, libros, pinceles, aerosoles... poniéndole colores a las nubes.